Entre 600 a. C. y 850 d. C., en Acre (Brasil) floreció la populosa civilización Aquiry

Se asentó en el extremo suroccidental de la Amazonia brasileña, junto a las fronteras con Bolivia y Perú

Durante décadas, la imagen más extendida de la Amazonia ha sido la de una inmensa selva prácticamente intacta, habitada únicamente por pequeños grupos indígenas dispersos. Sin embargo, un nuevo estudio basado está revolucionando esa idea. Los investigadores han encontrado evidencias de que, entre aproximadamente 600 a. C. y 850 d. C., el suroeste amazónico albergó una compleja civilización multicultural que pudo reunir a entre 1,25 y 3 millones de habitantes.

El descubrimiento obliga a replantear una de las ideas más arraigadas sobre la historia de Sudamérica. La Amazonia no fue únicamente un inmenso bosque habitado por pequeños grupos aislados, sino también el escenario de sociedades complejas, con capacidad para organizar grandes poblaciones, transformar el entorno de forma sostenible y levantar monumentales obras de ingeniería cuya existencia solo ahora comienza a revelarse gracias a las tecnologías del siglo XXI.

Situación

Las evidencias se concentran en el suroeste de Brasil, principalmente en el actual estado de Acre, en la frontera con Bolivia y Perú, a unos 2500 km aguas arriba de la desembocadura del Amazonas en el Atlántico. Esta zona forma parte de las cabeceras de la cuenca amazónica y está drenada por los ríos Acre, Abunã, Madeira y Purus, todos ellos afluentes del río Amazonas.

La civilización ocupó un territorio de unos 400 000 km², que abarca el este de Acre y se prolonga hacia el sur del estado de Amazonas, el oeste de Rondônia e incluso áreas limítrofes del norte de Bolivia. No se trata, por tanto, de una cultura extendida por toda la Amazonia, sino de una sociedad asentada en el sector sudoccidental del mayor bosque tropical del planeta. Las localizaciones arqueológicas más importantes están en zonas de los ríos Acre y Madeira y llanuras interfluviales entre los ríos Acre, Abunã y Purus.

Localización aproximada de la civilización Aquiry según ChatGPT.

Geoglifos

La investigación utilizó vuelos equipados con sensores LiDAR, capaces de atravesar visualmente la cubierta vegetal mediante pulsos láser y reconstruir con enorme precisión el relieve del terreno. Gracias a esta tecnología se identificaron 396 grandes estructuras de tierra hasta ahora desconocidas, conocidas como geoglifos, ocultas bajo el denso bosque amazónico. Estas nuevas detecciones se suman a los cientos de estructuras ya conocidas y sugieren que solo se ha descubierto una pequeña parte de un paisaje arqueológico muchísimo más amplio.

Los científicos denominan a esta sociedad civilización Aquiry, tomando el nombre del río Acre (Brasil). No se trataba de un único imperio centralizado, sino de una red de comunidades que compartían una cultura común, tradiciones ceremoniales y una forma similar de organizar el territorio. Sus centros monumentales presentaban formas geométricas perfectamente definidas —círculos, cuadrados, rectángulos y octógonos— delimitadas por profundos fosos y elevados terraplenes.

Estos enormes recintos probablemente no eran ciudades en el sentido moderno, sino centros ceremoniales, políticos y sociales donde diferentes comunidades se reunían para celebrar rituales, tomar decisiones colectivas, practicar actividades deportivas o reforzar sus vínculos culturales. Además, muchos de ellos estaban conectados mediante largas carreteras rectilíneas, un indicio de una planificación territorial sorprendentemente sofisticada.

Diversos tipos de estructuras de tierra y sus contextos topográficos / Nature (2026). DOI: 10.1038/s41586-026-10835-7.

Alta demografía

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la estimación demográfica. Los modelos elaborados por los investigadores indican que un territorio que representa menos del 3 % de la Gran Amazonia pudo albergar a entre 1,25 y 3 millones de personas al inicio del primer milenio de nuestra era. Si futuras investigaciones confirman estas cifras, significaría que la Amazonia fue una de las regiones más densamente pobladas de la América precolombina.

Este hallazgo también cambia nuestra comprensión del propio bosque amazónico. Lejos de ser una naturaleza completamente virgen, la selva habría sido profundamente transformada por la acción humana durante siglos. Sus habitantes practicaban agricultura, cultivaban maíz, calabaza y otros productos, modificaban el paisaje mediante técnicas de manejo forestal y construían extensas infraestructuras sin destruir completamente el ecosistema. En lugar de sustituir el bosque, lo gestionaban, creando un paisaje donde naturaleza y actividad humana convivían de manera estrecha.

Sitio arqueológico de Tequinho en Acre, Brasil / Universidad de Helsinki.

Extinción a partir del 850 d. C.

A pesar de su desarrollo, esta civilización desapareció alrededor del 850 d. C.. Las causas siguen siendo desconocidas. Los investigadores plantean diversas hipótesis, desde cambios ambientales hasta transformaciones sociales o políticas, pero por el momento no existe una explicación definitiva. Lo cierto es que, tras su desaparición, la vegetación fue recuperando lentamente los antiguos caminos, plazas y recintos ceremoniales, ocultándolos durante más de un milenio.

Los arqueólogos creen, además, que lo descubierto hasta ahora representa solo una pequeña fracción de lo que permanece escondido bajo la selva. Los modelos informáticos sugieren que podrían existir más de 20 000 geoglifos aún sin identificar, lo que convertiría a la Amazonia en uno de los paisajes arqueológicos más extensos y prometedores del planeta.


Fuentes: Live Science, Phys.org.


Referencia

Martti Pärssinen et al., Over 20,000 precolonial earthworks in the Southwest Amazonia, Nature (2026). DOI: 10.1038/s41586-026-10835-7www.nature.com/articles/s41586-026-10835-7.


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