Qué son las alucinaciones liliputienses (cuando el cerebro ve gente diminuta)

Imagine estar sentado a la mesa y descubrir que, de repente, decenas de personas de apenas unos centímetros de altura caminan por ella. No son sombras ni manchas indistintas: pueden aparecer con una nitidez extraordinaria, vestidos con colores llamativos, moviéndose alrededor de los objetos e incluso interactuando con ellos. Esta experiencia, tan fantástica como inquietante, se conoce como alucinación liliputiense, por los diminutos habitantes de Liliput que Jonathan Swift imaginó en Los viajes de Gulliver.

¿Qué son las alucinaciones liliputienses?

Las alucinaciones liliputienses son un tipo poco frecuente de alucinación visual compleja en la que la persona percibe seres humanos, animales o criaturas fantásticas de tamaño diminuto como si estuvieran realmente presentes en el mundo exterior. A diferencia de una simple ilusión óptica, no se trata de interpretar erróneamente algo que existe: el cerebro genera una percepción sin que exista un objeto correspondiente.

Lo más llamativo es su extraordinario realismo. En algunos casos se describen decenas o incluso cientos de figuras, de entre unos 3 y 30 centímetros, que parecen obedecer las leyes físicas del entorno: caminan alrededor de objetos, caen de una mesa o se mueven dentro de un recipiente.

Pero ¿por qué ocurre? No existe una única causa. Este fenómeno se ha observado en contextos muy diferentes, entre ellos síndromes neurológicos, demencias, alteraciones de la visión como la degeneración macular y la abstinencia del alcohol. También puede aparecer asociado a determinados fármacos o sustancias psicoactivas.

Esto resulta especialmente interesante porque apunta a un fenómeno relacionado con la manera en que el cerebro construye nuestra percepción del mundo. Ver no consiste simplemente en recibir imágenes a través de los ojos: el cerebro combina información sensorial con memoria, expectativas y modelos internos para fabricar una experiencia coherente. Cuando alguno de estos mecanismos se altera, pueden aparecer percepciones que no corresponden a la realidad exterior.

Un hongo extraordinario

Un caso especialmente intrigante procede de ciertas setas del género Lanmaoa. Desde hace décadas se habían descrito en distintas partes del mundo episodios en los que, después de comer determinadas setas silvestres, las personas aseguraban ver pequeños seres humanos.

Los primeros informes conocidos por científicos occidentales procedían de Papúa Nueva Guinea, en la década de 1930. Posteriormente aparecieron relatos similares en Yunnan (China) y, más recientemente, en la Cordillera Septentrional de Filipinas. Durante mucho tiempo se pensó que aquellas experiencias podían estar condicionadas por factores culturales: quizá las personas veían «gente diminuta» porque esa imagen formaba parte de sus tradiciones y expectativas.

Una investigación publicada en junio de 2026 en Mycologia aporta ahora una pista extraordinariamente sólida. Investigadores de la Universidad de Utah utilizaron secuenciación de ADN para comparar ejemplares procedentes de China y Filipinas. El resultado fue sorprendente: las setas responsables de ambos episodios pertenecían a una misma especie, Lanmaoa asiatica.

Y hay un segundo misterio. Los investigadores buscaron en el hongo psilocibina y otros compuestos psicoactivos conocidos, tanto mediante análisis químicos como genéticos, pero no encontraron ninguno. Por ello sospechan que L. asiatica contiene una sustancia alucinógena todavía desconocida. El siguiente paso será aislarla e identificarla.

El hallazgo es importante por algo más que la curiosidad de saber por qué se ven «enanitos». Si una sustancia concreta puede provocar de manera relativamente reproducible una experiencia perceptiva tan peculiar, podría convertirse en una herramienta para estudiar cómo el cerebro construye la realidad consciente. Las alucinaciones liliputienses, que durante décadas parecieron una extravagancia cultural o una rareza neurológica, podrían ofrecer así una ventana inesperada a uno de los grandes misterios de la mente: cómo convertimos la actividad cerebral en una experiencia del mundo.


Fuente principal: Phys.org — “Mushroom behind ‘tiny people’ hallucinations identified”.

Otras fuentes: Wikipedia, attheu.utah.edu.


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