Los multilingües pueden tener un cerebro hasta 13 años más joven de lo normal

El estudio lo realizaron en el País Vasco instituciones españolas e hispanoamericanas

Un cerebro hasta trece años más joven de lo que marca el calendario. Ese es el asombroso dividendo neurobiológico que ofrece la fluidez en varios idiomas, según un novedoso estudio presentado recientemente en el congreso de la Federación Europea de Sociedades de Neurociencia.

La ciencia del reloj cerebral

A medida que cumplimos años, la red de conexiones neuronales tiende a perder vigor y velocidad de procesamiento. Sin embargo, la plasticidad cerebral permite modular esta degradación. Para medirlo cuantitativamente, el equipo investigador utilizó una sofisticada técnica llamada magnetoencefalografía, capaz de registrar los diminutos campos magnéticos producidos por la actividad de nuestras neuronas.

A través de modelos de inteligencia artificial aplicados al análisis magnético de más de 700 individuos, los científicos lograron calibrar un «reloj de envejecimiento cerebral» que determina el estado de salud de las redes neuronales a cada edad. Posteriormente, al evaluar la «edad biológica» del cerebro en sujetos con diferentes bagajes lingüísticos, las diferencias resultaron abrumadoras:

  • Bilingües: Mostraron un cerebro aproximadamente 6 años más joven que el de las personas monolingües.
  • Trilingües: Registraron una ventaja de 7 años de juventud neuronal.
  • Cuatrilingües: Revelaron la brecha más impactante, con una arquitectura cerebral hasta 13 años más joven en comparación con quienes solo hablan un idioma.

Bilingüismo vasco: euskera y español

El estudio fue dirigido por Lucía Amoruso, investigadora del prestigioso Basque Center on Cognition, Brain and Language, un centro de referencia internacional radicado en San Sebastián (País Vasco, España) y trasciendió las fronteras europeas, pues participaron el Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat) de la Universidad Adolfo Ibáñez en Chile y el Centro de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de San Andrés en Argentina, en alianza con el Global Brain Health Institute (GBHI) y la red ReDLat (Multi-partner Consortium to Expand Dementia Research in Latin America).

El territorio vasco constituyó el laboratorio natural perfecto para el trabajo de campo. Los investigadores analizaron poblaciones de esta región expuestas a distintas combinaciones lingüísticas diarias entre español, euskera, francés e inglés.

Amoruso ha señalado que el impacto protector del multilingüismo sobre el cerebro opera como un gradiente continuo. No se trata de un conmutador binario (bilingüe o no bilingüe), sino de la profundidad, la intensidad y la precocidad del uso. Cuanto antes se aprende una segunda o tercera lengua y mayor es el grado de dominio alcanzado, más fuerte es la resistencia neurobiológica frente al paso del tiempo.

A nivel cognitivo, gestionar varias lenguas implica un entrenamiento constante de las funciones ejecutivas: el cerebro debe seleccionar el léxico adecuado, inhibir las interferencias del idioma que no se está usando y alternar de un código a otro con rapidez. De hecho, los investigadores sugieren que hablar lenguas procedentes de ramas o estructuras muy cercanas —como ocurre con las lenguas romances en el entorno ibérico e iberoamericano— podría exigir un control de inhibición aún mayor, forzando al cerebro a un «gimnasio neuronal» continuo.

Una lección de salud pública y educación

En un mundo cada vez más envejecido, la prevención de las demencias y del deterioro cognitivo se ha convertido en una prioridad sanitaria global. Las conclusiones de este trabajo respaldado por la neurociencia española y latinoamericana son claras: fomentar el aprendizaje de lenguas desde las aulas infantiles y mantenerlo a lo largo de toda la vida adulta es una de las estrategias de salud pública más eficaces, accesibles y enriquecedoras.


Fuente: Federation of European Neuroscience Societies. «Multilingual people may have brains up to 13 years younger.» ScienceDaily. ScienceDaily, 22 August 2026. <www.sciencedaily.com/releases/2026/08/260821012226.htm>.

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