sábado, 10 enero 2026

El dolmen de Menga (Antequera, España) requirió trasladar piedras de hasta 150 t a 1 km de distancia

El dolmen de Menga, cerca de Antequera (Málaga, España), Patrimonio de la Humanidad desde 2016, es el monumento de este tipo más colosal construido en su época en Europa (3800 –3600 a. C.). Se empelaron para ello enormes piedras, alguna de ella de casi 150 toneladas, que fueron extraídas de un afloramiento rocoso situado a una distancia de aproximadamente un kilómetro. Esta es una de las conclusiones de un estudio pluridisciplinar publicado en Scientific Reports y cuyo primer firmante es José Antonio Lozano Rodríguez. Los investigadores consideran que el dolmen es una de las mayores proezas de ingeniería del Neolítico.  

El estudio se ha basado en mapeos geológicos de alta resolución y en análisis petrográficos y estratigráficos que han revelado la procedencia precisa de las enormes piedras utilizadas en la construcción del dolmen. Estas piedras son en su mayoría calcarenitas, una roca sedimentaria detrítica mal cementada y por lo tanto “blanda”. Los investigadores proponen que el uso de piedra blanda en Menga revela la aplicación humana de nuevas tecnologías de madera y piedra para construir un monumento de magnitud y complejidad sin precedentes.

Buenos conocimientos geotécnicos

Creen que las piedras fueron transportadas cuesta abajo por pendientes de un promedio de 22°. Las fracturas naturales presentes en la canteras identificadas habrían facilitado la extracción de las enormes piedras.

Probablemente, el emplazamiento del dolmen fue elegido en función de la ubicación de las canteras, si bien eligieron un terreno adecuado para que la cimentación fuese correcta, evitando margas, arcillas y litologías no consolidadas para la colocación del monumento. Con ellos demostraron tener los conocimientos geotécnicos y geológicos necesarios para llevar a cabo con éxito una empresa de esta envergadura.

Seleccionaron cuidadosamente el sustrato, utilizaron pilares y evitaron infiltraciones de agua para que estas piedras blandas no se deterioran, asegurando así la estabilidad del dolmen. El túmulo que crearon era impermeable.

La extracción y el transporte de las enormes piedras debieron exigir una cuidadosa planificación y logística, y además mucha mano de obra. La carpintería asociada al proceso constructivo debió demandar el uso de grandes cantidades de madera. 

Los investigadores concluyen que teniendo en cuenta el tamaño y el número de piedras (más de 30) y su fragilidad, la construcción del dolmen de Menga representa un hito en la ingeniería megalítica en la Iberia prehistórica y posiblemente en Europa. Una de las piedras es la más grande utilizada en un monumento megalítico compuesto.


Fuente

José Antonio Lozano Rodríguez, Leonardo García Sanjuán, Antonio M. Álvarez-Valero, Francisco Jiménez-Espejo, Jesús María Arrieta, Eugenio Fraile-Nuez, Raquel Montero Artús, Giuseppe Cultrone, Fernando Alonso Muñoz-Carballeda y Francisco Martínez-Sevilla. The provenance of the stones in the Menga dolmen reveals one of the greatest engineering feats of the Neolithic. Sci Rep 13, 21184 (2023). https://doi.org/10.1038/s41598-023-47423-y

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