El vídeo muestra la Catarata Velo de la Novia, una de las impresionantes maravillas naturales que se encuentran en Perú. Está ubicada en la región de San Martín, en la selva alta del país, cerca de la ciudad de Tarapoto. Esta catarata es conocida por su belleza escénica, que recuerda al delicado velo de una novia, de ahí su nombre. Tiene una altura aproximada de 60 metros. El agua cae en forma de un velo delgado y amplio, creando un espectáculo natural impresionante.
La catarata está rodeada por un entorno de selva tropical, con una gran biodiversidad. El sonido del agua cayendo y el ambiente húmedo crean una atmósfera tranquila y refrescante. Los visitantes suelen disfrutar del baño en las pozas naturales que se forman al pie de la catarata.
Pues bien, esta catarata es un magnífico ejemplo de pareidolia, que es un fenómeno psicológico por el que las personas perciben patrones significativos como rostros, figuras humanas o formas familiares en objetos o estímulos donde no existen intencionalmente. En el caso de la catarata, la forma en que el agua cae y se dispersa evocarle a la gente la imagen de un velo de novia.
El cerebro humano, pues, tiene tendencia a interpretar estímulos vagos o aleatorios (y no solo imágenes, sino también sombras, manchas, o ruidos) como formas o eventos reconocibles. Es muy común ver rostros en las nubes, figuras en las montañas o escuchar palabras en sonidos aleatorios. Es una función cognitiva del cerebro que busca encontrar patrones y significado en el caos.
Teorías
Varios estudiosos y escuelas psicológicas han abordado el fenómeno de la pareidolia desde diferentes perspectivas.
Teoría de la Gestalt
La psicología de la Gestalt, que se desarrolló a principios del siglo XX, se centra en cómo las personas perciben patrones y formas en su entorno. Según esta escuela, el cerebro humano tiende a organizar la información visual en estructuras completas o «gestalten», en lugar de interpretar los estímulos como elementos separados. La pareidolia puede ser vista como un ejemplo de los principios de la Gestalt, especialmente el principio de pregnancia (o simplicidad), por el que el cerebro busca organizar los estímulos de la forma más simple y reconocible posible. Por ejemplo, cuando vemos una cara en la una montaña, estamos aplicando el principio de la Gestalt de ver una figura completa y significativa, aunque la imagen en sí no esté diseñada para representar una cara.

Hipótesis de la Agencia
Otra teoría relevante proviene del campo de la cognición evolutiva y se refiere a la hipótesis de la agencia. Según esta teoría, la tendencia a reconocer caras y figuras en objetos inanimados tiene una base evolutiva. En la historia evolutiva humana, identificar rápidamente las caras o la presencia de otros seres vivos en el entorno (como depredadores o miembros de la misma especie) era decisivo para la supervivencia. Por lo tanto, nuestro cerebro se ha desarrollado para ser muy sensible a los patrones que podrían sugerir la presencia de una «agencia» o entidad consciente, incluso si no hay ninguna. La pareidolia sería, por tanto, un subproducto de esta adaptación evolutiva.

Teoría de los modelos mentales
Richard Gregory, un psicólogo británico, desarrolló la teoría de los modelos mentales para explicar cómo interpretamos las percepciones visuales. Según Gregory, el cerebro usa modelos previos de la realidad, basados en la experiencia y el conocimiento, para interpretar los estímulos sensoriales. Cuando percibimos algo ambiguo o borroso, como una nube o una mancha, el cerebro intenta encajar ese estímulo en un modelo familiar, lo que puede llevar a la pareidolia. Este enfoque subraya cómo nuestra experiencia y nuestras expectativas pueden influir en lo que percibimos.

Neurociencia y procesamiento facial
Desde una perspectiva neurocientífica, el fenómeno de la pareidolia está relacionado con cómo el cerebro procesa las caras. Estudios con neuroimagen han mostrado que la área fusiforme del rostro (una región del cerebro especializada en el reconocimiento facial) se activa no solo cuando vemos caras reales, sino también cuando percibimos formas que se parecen vagamente a una cara. Esta capacidad de procesamiento facial extremadamente sensible es lo que nos permite detectar rostros rápidamente, pero también lo que nos lleva a ver caras en objetos inanimados, como en una toma de corriente o en las manchas de una pared.

Teoría psicoanalítica
Desde un enfoque psicoanalítico, algunos han interpretado la pareidolia como una manifestación del inconsciente. Según esta perspectiva, ver figuras o patrones significativos en estímulos ambiguos podría ser una proyección de deseos, miedos o conflictos internos no resueltos. Aunque esta interpretación es menos común hoy en día, el psicoanálisis ha contribuido a la idea de que no todo lo que percibimos está estrictamente ligado a la realidad objetiva, sino que también puede estar influido por nuestra psique interna.


