viernes, 9 enero 2026

Romeo y Julieta, dos coyotes en Central Park

Yodo: carencias y excesos

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Después del anochecer, Central Park se transforma. En la penumbra, sombras furtivas de conejos, mapaches o ratas cruzan entre los arbustos, pero hay otros habitantes más elusivos que capturan la atención de un grupo reducido de observadores: los coyotes. Entre ellos destacan Romeo y Julieta, una pareja que ha hecho del parque su hogar y que se ha convertido en un símbolo de la vida salvaje en el corazón de la ciudad.

Romeo llegó al parque en 2019 y vivió en solitario durante cuatro años, hasta que apareció Julieta, más grande, más oscura y también más cautelosa. Su presencia marcó el inicio de una historia de vínculo y supervivencia en un entorno profundamente urbano. Estos animales probablemente nacieron en el Bronx y llegaron al parque utilizando vías del tren y pequeños corredores verdes urbanos.

Aunque los coyotes son famosos por su capacidad de evitar a los humanos, algunos naturalistas y fotógrafos han logrado observar momentos íntimos: caricias, juegos, cacerías y hasta un intento de reproducción. De hecho, el lazo afectivo entre ambos es evidente. Los han visto cazar gansos, cruzar estanques congelados y saltar vallas de más de un metro, siempre en pareja. Incluso han sido observados durante una cópula prolongada, lo que alimentó la esperanza de ver nacer a las primeras crías de coyote en Manhattan.

Sin embargo, la reproducción aún no ha sido exitosa. En 2024, a pesar de conductas que sugerían embarazo, Julieta no dio señales de tener cachorros. Podrían haber sido interrumpidos por molestias humanas, perros sueltos u otros animales. Central Park recibe más de 42 millones de visitantes anuales, y el respeto por las zonas protegidas es escaso.

El coyote Romeo en Central Park / David Lei.

Nueva York y los coyotes

La relación de Nueva York con los coyotes ha sido ambivalente. Desde el primer avistamiento en 1999, la presencia de estos animales ha generado controversia. Pero desde 2016, con el lanzamiento de WildlifeNYC, se ha promovido la coexistencia pacífica entre humanos y fauna urbana. Coyotes como Romeo y Julieta no solo son prueba de un ecosistema más saludable, sino también aliados en el control de plagas como ratas y gansos.

Aun así, no todos los neoyorquinos están convencidos. Aunque no existe ningún informe de agresión por parte de estos coyotes, hay quienes siguen viéndolos con temor. Otros, en cambio, sienten admiración y asombro. Un encuentro con ellos puede ser una experiencia transformadora, como la de un hombre que, al ver pasar a Romeo, sonrió con la emoción de quien presencia un milagro cotidiano.

Romeo y Julieta ya son parte de esa ciudad. En un entorno dominado por el asfalto y el hormigón, su existencia nos recuerda que la vida silvestre puede florecer incluso en medio del caos urbano, si aprendemos a convivir con ella.


Fuente: David Lei y Jacqueline Emery, Smithsonian Magazine

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