jueves, 19 febrero 2026

Bucarest y alrededores escondidos en la nieve

Entre el 17 y el 24 de febrero de 2025, Rumania experimentó su semana más fría del invierno, con temperaturas que descendieron hasta los -20°C en algunas regiones montañosas. Este evento meteorológico extremo estuvo acompañado de intensas nevadas que afectaron gran parte del país, provocando interrupciones en el transporte, cortes de energía y dificultades en las actividades diarias.

Las autoridades emitieron una alerta amarilla para las regiones del sur y sureste, incluyendo la capital, Bucarest, debido a la combinación de nevadas y ráfagas de viento de hasta 45 km/h. Estas condiciones climáticas adversas causaron acumulaciones significativas de nieve en las calles, afectando el tráfico vehicular y el transporte público.

La imagen capturada por el satélite Centinela 2 de Copérnico el 23 de febrero de 2025 muestra Bucarest completamente cubierta de nieve, ilustrando la magnitud del fenómeno. Esta ola de frío no solo afectó a Rumanía, sino que también formó parte de un sistema climático más amplio que impactó otras partes de Europa del Este, con temperaturas por debajo de lo normal para esta época del año.

Los expertos meteorológicos atribuyen este fenómeno a una combinación de factores, incluidos patrones de presión atmosférica que favorecieron la entrada de aire frío desde Siberia. Este tipo de eventos resalta la importancia de los sistemas de monitoreo satelital, como los de Copérnico, que permiten evaluar en tiempo real las condiciones climáticas y su impacto en la población.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades por mitigar los efectos del frío extremo, la ola de bajas temperaturas generó múltiples inconvenientes en la vida cotidiana, desde el cierre temporal de escuelas hasta retrasos en vuelos y servicios ferroviarios.

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