Ruidera (Ciudad Real) confirma la variabilidad morfológica de los homínidos del Pleistoceno Medio

El descubrimiento de un resto de cráneo supone un nuevo capítulo de la evolución humana en la Península Ibérica

El hallazgo de un pequeño fragmento de cráneo humano en el yacimiento de Ruidera, en la provincia de Ciudad Real, representa un importante avance para comprender la evolución de nuestros antepasados durante el Pleistoceno Medio, un periodo comprendido entre hace unos 774 000 y 129 000 años. Aunque el fósil consiste únicamente en una parte del hueso parietal, su estudio demuestra que incluso los restos más modestos pueden aportar información clave sobre la historia de la humanidad.

El fósil constituye el primer resto humano identificado en este yacimiento. Fue encontrado durante unas excavaciones realizadas en 2023 y apareció asociado a una acumulación de fósiles animales y sedimentos que ya habían proporcionado evidencias de presencia humana. Los investigadores emplearon diferentes técnicas de análisis, entre ellas tomografía computarizada, estudios morfológicos y varios métodos de datación, para conocer tanto su antigüedad como sus características anatómicas.

Datación

Determinar la edad del fósil no ha sido sencillo. Los científicos combinaron técnicas como la datación por series del uranio y la luminescencia ópticamente estimulada. Los resultados indican que el nivel donde apareció el fragmento probablemente tiene una antigüedad comprendida entre 224 000 y 160 000 años, aunque no puede descartarse una edad algo mayor debido a las incertidumbres inherentes a los métodos empleados. En cualquier caso, el fósil pertenece claramente al Pleistoceno Medio tardío, una etapa crucial para la evolución de los homínidos europeos.

Extraña anatomía

Más allá de su antigüedad, lo realmente interesante es lo que revela su anatomía. Los investigadores analizaron el grosor del hueso parietal y el denominado ángulo parietal, una medida relacionada con la forma de la bóveda craneal. El fósil de Ruidera presenta un cráneo relativamente grueso y un ángulo superior al observado en muchos fósiles europeos de la misma época, incluidos los famosos homínidos de la Sima de los Huesos, en Atapuerca.

Sin embargo, estas características no significan que pertenezca a una especie distinta. De hecho, sus rasgos se encuentran dentro del amplio rango de variación conocido para los homínidos del Pleistoceno Medio, tradicionalmente agrupados bajo el nombre de Homo heidelbergensis. Además, algunas de sus características recuerdan a fósiles europeos considerados más primitivos, como el de Ceprano (Italia), e incluso a ejemplares africanos como Kabwe.

Este descubrimiento cobra especial importancia porque el Pleistoceno Medio es uno de los periodos más complejos de la evolución humana. Los paleoantropólogos se refieren a él como «el caos del Pleistoceno Medio», ya que resulta muy difícil clasificar los fósiles de esta época. Muchos presentan una combinación de rasgos antiguos y modernos, lo que dificulta establecer relaciones evolutivas claras entre especies como Homo erectus, Homo heidelbergensis, los neandertales y los primeros Homo sapiens.

Variabilidad morfológica

El nuevo fósil de Ruidera refuerza precisamente esta idea. En lugar de encajar perfectamente en un único grupo, muestra una combinación de características que evidencia la enorme variabilidad morfológica existente entre las poblaciones humanas del Pleistoceno Medio. Según los autores, este hallazgo invita a ser prudentes antes de asignar un fósil a una especie concreta únicamente por uno o dos rasgos anatómicos.

Además de su interés paleoantropológico, el yacimiento de Ruidera posee un gran valor porque amplía el registro fósil del interior de la Península Ibérica, una región donde los restos humanos de esta antigüedad son muy escasos. Cada nuevo descubrimiento ayuda a completar el complejo rompecabezas de la evolución humana en Europa.


Referencia: García-Martínez, D. et al. (2026). The first human fossil from the Ruidera site (Castilla-La Mancha, Spain): A partial parietal and its implications for Middle Pleistocene hominin variability in Southern Europe. Journal of Human Evolution. DOI: https://doi.org/10.1016/j.jhevol.2026.103866 

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