Cova Dones: récord de inscripciones en latín

Es la cueva con el mayor más número de grafitos de todo el Imperio romano, muchos de ellos haciendo referencia a una "Señora"

En las profundidades de las montañas de Millares (Valencia), a más de 200 metros de la luz del día, se oculta un vestigio arqueológico sin precedentes en la historia de la arqueología clásica. La Cova Dones, o «Cueva de las Mujeres», se ha consagrado como la cueva-santuario con el mayor número de inscripciones en latín de todo el Imperio romano, superando cualquier otro enclave rupestre registrado hasta la fecha en Hispania o en el resto del mundo mediterráneo.

Lo que hasta hace poco se consideraba una cavidad con un puñado de grafitos latinos ha revelado, tras los trabajos arqueológicos realizados por la Universidad de Alicante y la Universidad de Zaragoza, un tesoro epigráfico compuesto por más de 120 inscripciones latinas trazadas en las paredes y techos de su cámara más recóndita. Fechados mayoritariamente entre los siglos I y II d.C., estos grabados abren una ventana inédita a la vida espiritual del Imperio.

El culto misterioso a la diosa Domina

Las lecturas del material epigráfico, dirigidas por los especialistas Silvia Alfayé y Sergio García-Dils, confirman que este recinto subterráneo no era un simple refugio ni un lugar de paso casual, sino un centro de culto rituallizado y organizado.

Un conjunto de cinco inscripciones votivas atestigua la devoción hacia una divinidad reverenciada con el título de Domina («la Señora»).Más intrigante aún es que en tres de estos textos aparece el término MALACI, una advocación o apelativo sagrado jamás documentado en el corpus epigráfico romano.Los investigadores barajan la hipótesis de que este título esté vinculado a las aguas subterráneas y a las pequeñas balsas naturales presentes dentro de la cavidad, donde los devotos depositaban sus ofrendas.

Mujeres en el corazón del ritual

El hallazgo desmonta prejuicios habituales sobre la devoción en la Antigüedad. La presencia repetida de nombres propios femeninos grabados en la roca demuestra que las mujeres tuvieron un papel protagonista y activo en la articulación de este santuario.

A los textos latinos se suma el descubrimiento de fusayolas —herramientas asociadas al hilado y la labor textil, típicamente vinculadas al ámbito femenino— junto a anillos de bronce, brazaletes, cerámica y monedas. Esta combinación de piezas arqueológicas y textos confirma que las devotas se adentraban en la penumbra de la cueva para invocar la protección de su divinidad. Curiosamente, la toponimia tradicional del enclave («Cova Dones») parece haber conservado viva durante dos milenios la memoria oral de aquella constante presencia femenina.

Un enclave milenario

Este descubrimiento añade un nuevo capítulo al extraordinario valor patrimonial de la Cova Dones.En 2023, la cavidad salto a los titulares internacionales por el hallazgo de más de un centenar de pinturas rupestres paleolíticas con más de 24 000 años de antigüedad. Un año después, en 2025, se catalogó la modificación antrópica de más de cien estalagmitas, posicionándola como uno de los yacimientos de este tipo más importantes del planeta.

Hoy, la confirmación de este santuario romano revela cómo diferentes civilizaciones sintieron la misma fascinación sagrada por este abismo mediterráneo. Las investigaciones continúan para desentrañar el significado definitivo de MALACI y comprender hasta qué punto «la Señora» de la cueva extendió su influencia por las rutas de Hispania.


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