Cada segundo nos atraviesan billones de partículas

Pero en toda una vida, solo uno o dos neutrinos podrían llegar a chocar con un átomo de nuestro organismo

Cada segundo, sin que lo notemos, nuestro cuerpo es atravesado por una lluvia de partículas procedentes del cosmos. No es una metáfora: es física pura. Y, aunque solemos imaginar el universo como algo lejano, lo cierto es que nos atraviesa constantemente. Ese es quizá el aspecto más sorprendente del fenómeno: la mayoría de estas partículas pasan por nosotros sin dejar rastro, como si fuéramos transparentes.

Un océano invisible de neutrinos

Los protagonistas de esta historia son los neutrinos, las partículas más escurridizas conocidas. Cada segundo, unos 100 billones (100 millones de millones) atraviesan cada centímetro de nuestro cuerpo. Son tan ligeros y tan poco interactivos que, en toda una vida, solo uno o dos podrían llegar a chocar con un átomo de nuestro organismo. Nada más.

La mayoría proceden del Sol, fruto de las reacciones de fusión que lo alimentan. Otros llegan desde explosiones de supernovas o incluso desde los alrededores de agujeros negros en galaxias lejanas. Son mensajeros de lugares donde la luz no puede entrar ni salir, y por eso resultan tan valiosos para la astrofísica moderna: los neutrinos pueden escapar de regiones del universo que permanecen ocultas a los telescopios tradicionales.

Rayos cósmicos: los proyectiles del universo

Junto a los neutrinos, la Tierra recibe un bombardeo continuo de rayos cósmicos, partículas cargadas que viajan casi a la velocidad de la luz. La mayoría son protones, aunque también llegan núcleos de helio, hierro y otros elementos pesados. Su origen es más violento: explosiones estelares, colisiones de galaxias o materia cayendo en agujeros negros supermasivos.

Cuando estos rayos cósmicos chocan contra la atmósfera, generan una cascada de partículas secundarias. Entre ellas destacan los muones, que sí interactúan con la materia y que, a diferencia de los neutrinos, pueden dejar huellas visibles en detectores como las cámaras de niebla.

A nivel del mar, decenas o cientos de muones atraviesan nuestro cuerpo cada segundo. Cada mano recibe uno o dos muones por segundo. No es peligroso: la dosis de radiación que aportan es mínima, comparable a unas pocas radiografías repartidas a lo largo del año.

Cómo se detecta lo casi indetectable

Observatorio de Neutrinos IceCube en la Antártida / Christopher Michel, CC BY-SA 4.0.

El reto científico es monumental: ¿cómo estudiar partículas que casi nunca interactúan? La respuesta está en gigantes como el IceCube Neutrino Observatory, un kilómetro cúbico de hielo antártico equipado con miles de sensores. Cuando un neutrino choca con un núcleo de hielo, produce un destello azul de luz Cherenkov. A partir de ese destello, los físicos reconstruyen su energía y su trayectoria.

El proceso es tan improbable que se parece más a contar peces en un río usando una red llena de agujeros: se detectan unos pocos, y a partir de ellos se estima la magnitud del flujo total.

Aplicaciones inesperadas

Lo más interesante es que estas partículas no solo sirven para estudiar el cosmos. Los muones, por ejemplo, se han utilizado para descubrir cámaras ocultas en pirámides y para inspeccionar volcanes desde dentro. Su capacidad para atravesar roca densa los convierte en una herramienta única para la arqueología y la geofísica.

Una conexión íntima con el universo

Quizá la idea más poderosa es la que subrayan los investigadores: no estamos aislados del cosmos. Cada segundo, partículas nacidas en estrellas lejanas, en explosiones titánicas o en los bordes de agujeros negros atraviesan nuestro cuerpo. Somos parte de un flujo continuo que comenzó hace 13 800 millones de años, cuando el universo nació.

La próxima vez que mires tus manos, recuerda: ahora mismo, mientras lees estas líneas, cientos de muones y miles de billones de neutrinos están pasando a través de ti, silenciosos, invisibles, incansables. Una prueba cotidiana —y asombrosa— de que vivimos inmersos en el universo, no separados de él.


Fuente: Charles Q. Choi: How many cosmic particles are passing through your body at any moment? Life’s Little Mysteries, Live Science.

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