Entre los grandes políglotas de la historia, el nombre que aparece con más frecuencia —y con mayor respaldo documental— es el del cardenal italiano Giuseppe Gasparo Mezzofanti (1774–1849). Diversas fuentes solventes lo describen como el mayor políglota históricamente verificable: se le atribuyen más de 48 lenguas habladas con fluidez, y otras 20 entendidas en distintos grados. Aunque las cifras exactas varían según los testimonios, Mezzofanti destaca porque su reputación procede de observadores directos: diplomáticos, viajeros, misioneros y eruditos que conversaron con él en sus lenguas nativas y quedaron sorprendidos por su dominio.
El “milagro lingüístico” de Bolonia
Mezzofanti nunca salió de Italia, pero aprendió idiomas conversando con marineros, prisioneros, comerciantes y misioneros que llegaban a Bolonia y Roma. Según las fuentes, dominaba plenamente lenguas europeas, semíticas, asiáticas y varias lenguas indígenas americanas. Se cuenta que llegó a aprender un idioma escuchando a dos prisioneros durante una sola noche, y que al día siguiente ya podía comunicarse con ellos. Esto ya suena a legendario.
Su caso es excepcional no solo por la cantidad, sino por la calidad: contemporáneos afirmaban que hablaba cada lengua con acento sorprendentemente fiel. Tuvo problemas con el chino, que le costó cuatro meses de estudio intensivo antes de dominarlo.
Otros grandes políglotas históricos
Aunque Mezzofanti encabeza la lista, existen otros personajes cuya capacidad lingüística ha sido ampliamente documentada. Las cifras deben tomarse con cautela —las definiciones de “hablar” varían y muchas fuentes antiguas exageran—, pero aun así permiten trazar un panorama razonablemente serio.
Emil Krebs (1867–1930)
Diplomático alemán y uno de los políglotas mejor verificados. Se le atribuyen 65 lenguas estudiadas y uso profesional de más de 30. Su cerebro fue estudiado tras su muerte para investigar si presentaba rasgos anatómicos inusuales, aunque los resultados no demostraron diferencias concluyentes.
Mitrídates VI del Ponto (siglo I a. C.)
Las fuentes antiguas afirman que hablaba las lenguas de los 22 pueblos que gobernaba. Aunque imposible de verificar con criterios modernos, su fama como políglota es constante en la historiografía clásica.
John Bowring (1792–1872)
Gobernador de Hong Kong y lingüista. Afirmó hablar 100 lenguas y conocer otras 200 en distintos grados. Estas cifras deben considerarse muy exageradas, pero su competencia en numerosas lenguas europeas y asiáticas está bien documentada.
Georges Dumézil (1898–1986)
Filólogo francés, especialista en lenguas indoeuropeas. Se le atribuye conocimiento de más de 200 lenguas en distintos niveles de lectura o comprensión. Su caso ilustra la diferencia entre “leer” y “hablar”: Dumézil era un lector prodigioso, pero no necesariamente un hablante fluido de todas ellas.
Políglotas modernos con verificación de cierto rigor
En la era contemporánea, los récords más fiables provienen de pruebas formales.
Powell Janulus
Reconocido por el Guinness World Records en 1985 por hablar 42 lenguas con fluidez comprobada mediante entrevistas con hablantes nativos. Es uno de los pocos casos con verificación sistemática.
Ziad Fazah
Ha afirmado hablar unas 50 lenguas, aunque algunas pruebas públicas han puesto en duda el nivel real de fluidez en todas ellas.
Ken Hale (1934–2001)
Lingüista del MIT, famoso por aprender lenguas indígenas de Australia y América. Se le atribuyen unas 30 lenguas con capacidad de conversación y lectura profunda, aunque él mismo rechazaba la idea de “coleccionar idiomas” .
J. R. R. Tolkien (1892–1973)
El célebre autor de El Señor de los Anillos dominaba unas 15 lenguas y estudiaba muchas más, además de crear idiomas artificiales con rigor filológico. Su caso es notable por la profundidad académica más que por la cantidad.
¿Quién habló más lenguas realmente?
Si atendemos a fuentes verificables, el título de mayor políglota histórico debería recaer recae en Giuseppe Mezzofanti, con más de 48 lenguas habladas con fluidez según testimonios directos. Si atendemos a récords modernos comprobados, el máximo verificado es Powell Janulus, con 42 lenguas. Las cifras más altas —100, 200 o más— pertenecen a personajes cuya competencia real es difícil de evaluar con criterios actuales.
La historia de los grandes políglotas es un terreno donde conviven la documentación seria y la leyenda. Aun así, gracias a fuentes fiables y testimonios directos, podemos afirmar que Mezzofanti es el caso más sólido de dominio extraordinario de lenguas. Otros nombres —Krebs, Bowring, Dumézil, Hale, Janulus— muestran que la diversidad lingüística humana ha sido explorada por individuos excepcionales, cada uno con métodos y motivaciones distintas.

