Cuando hablamos de Alzhéimer y otras formas de demencia, solemos pensar en la pérdida de memoria como la primera señal de alerta. Sin embargo, estudios recientes están arrojando luz sobre otras pistas que podrían anticipar el deterioro cognitivo con años de antelación, lo que abre nuevas posibilidades para la detección precoz y la intervención temprana.
La vista: una ventana al cerebro
Una investigación reciente ha revelado que una disminución de la sensibilidad visual puede predecir la aparición de demencia hasta 12 años antes del diagnóstico clínico. En el estudio se utilizó una sencilla prueba visual en la que los participantes debían detectar la aparición de un triángulo en un campo de puntos en movimiento. Aquellos que más tarde desarrollarían demencia tardaban más en ver el triángulo, lo que sugiere que el cerebro visual ya mostraba señales de deterioro.
¿Por qué ocurre esto? Una posible explicación es que las placas de beta-amiloide, responsables del daño cerebral en el Alzhéimer, afectan primero a las áreas visuales del cerebro antes de comprometer aquellas relacionadas con la memoria.
Además, las personas en fases tempranas de demencia muestran alteraciones en aspectos visuales como la sensibilidad al contraste, la percepción del espectro azul-verde y el control inhibitorio de los movimientos oculares, dificultando la atención selectiva y la capacidad para ignorar estímulos irrelevantes. Esto puede traducirse en problemas cotidianos, como dificultad para reconocer rostros o una sensación de estar “perdido” al no escanear activamente el entorno.
La voz también habla
Por otra parte, investigadores de la Universidad de Boston han desarrollado un algoritmo de inteligencia artificial capaz de analizar el lenguaje hablado de personas con deterioro cognitivo leve y predecir con una precisión del 78,5 % si evolucionarán hacia el Alzhéimer en los próximos seis años.
Este avance es prometedor porque el análisis se basa únicamente en transcripciones de voz, sin necesidad de pruebas invasivas ni tecnología costosa. Basta con una grabación de audio que, en un futuro, podría realizarse incluso desde una aplicación.
Cambios sutiles en el habla –como pausas más frecuentes, menor riqueza léxica o construcciones gramaticales más simples– pueden ser señales tempranas del deterioro cognitivo, perceptibles incluso antes de que el paciente o su entorno noten problemas serios de memoria.
Otras señales tempranas que se deben conocer
Además de los cambios en la visión y el lenguaje, existen otros síntomas sutiles que pueden aparecer años antes de un diagnóstico formal:
- Desorientación espacial: dificultad para encontrar lugares conocidos o seguir rutas familiares.
- Pérdida de iniciativa: menos interés en actividades habituales o interacción social.
- Cambios en el estado de ánimo o personalidad: irritabilidad, ansiedad o retraimiento.
- Problemas para planificar o resolver problemas: por ejemplo, mayor dificultad para seguir recetas o manejar finanzas.
- Errores en la escritura o el uso del lenguaje escrito: como olvidar cómo se escriben palabras comunes.
- Juicio alterado: tomar decisiones inusuales, como vestirse inadecuadamente para el clima.
- Dificultades para seguir conversaciones: perder el hilo, repetir frases o tener problemas para encontrar palabras.
¿Y si intervenimos antes?
Aunque no existe una cura definitiva para el Alzhéimer, detectar la enfermedad en sus fases iniciales permite comenzar antes con terapias que pueden ralentizar su progresión y mejorar la calidad de vida. También abre la puerta a ensayos clínicos, lo que no solo beneficia al paciente sino a la ciencia en su conjunto.
Además, hay evidencia de que ciertas prácticas, como leer regularmente o ver televisión de forma activa, estimulan los movimientos oculares y podrían fortalecer la memoria. Incluso algunos estudios sugieren que realizar movimientos oculares de lado a lado mejora la memoria autobiográfica, aunque este efecto parece más pronunciado en personas diestras.
Un futuro esperanzador
La posibilidad de detectar la demencia con una simple prueba visual, un análisis de voz o incluso mediante tecnología accesible como teléfonos abre una nueva etapa en la medicina preventiva. Lo importante es que tanto los profesionales como la sociedad estemos atentos a estos síntomas sutiles que, aunque a menudo pasan desapercibidos, pueden marcar la diferencia entre una vida limitada y una más plena.

