Unas balas de plomo, de las que eran lanzadas con hondas, han permitido identificar en la Baja Cerdaña (Cataluña, España) el escenario de uno de los últimos enfrentamientos entre las comunidades indígenas de la actual Cataluña y el ejército romano. El hallazgo sitúa en el Collet de Jovell, en el municipio de Urús (Gerona), un campamento militar relacionado con la campaña romana contra los ceretanos en el año 39 a. C., un episodio conocido hasta ahora principalmente por las fuentes históricas.
El descubrimiento ha sido realizado por investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) dentro del proyecto Paisatge i Territori a la Cerdanya Antiga-3 (PATCA). El equipo, dirigido por Oriol Olesti e integrado también por Joan Oller, Jordi Morera y varios investigadores locales, realizó en abril de 2024 una prospección sistemática en una zona boscosa situada junto a un antiguo paso hacia la Cerdanya.
Los arqueólogos recuperaron clavos de las sandalias militares romanas (caligae), proyectiles de honda, fíbulas, monedas y otros objetos militares, concentrados en un área que apunta a la existencia de un campamento temporal. Pero fueron dos proyectiles de plomo inscritos los que proporcionaron la pista decisiva.
En ellos puede leerse la inscripción CN(eus) D(omitius), que los investigadores relacionan con Cneo Domicio Calvino, gobernador de la provincia de Hispania Citerior en 39 a. C. y comandante de las tropas romanas que se enfrentaron a los ceretanos. La coincidencia entre la inscripción, la cronología de los materiales y la posición estratégica del lugar lleva al equipo a proponer que el Collet de Jovell corresponde al campamento romano utilizado durante aquella campaña.
Resistencia sofocada
La arqueología encaja además con un relato de Dion Casio, historiador romano que escribió varios siglos después de los hechos. Según su narración, los ceretanos se rebelaron y consiguieron emboscar a las tropas romanas, obligándolas a retirarse. La reacción de Domicio Calvino fue contundente: castigó a los soldados que habían huido y posteriormente consiguió sofocar la resistencia.
El nuevo hallazgo aporta algo que el texto antiguo no podía proporcionar: un lugar concreto para aquel episodio. Hasta ahora, la revuelta se había situado tradicionalmente en una zona más occidental de los Pirineos. El campamento de Collet de Jovell devuelve el conflicto al territorio originario de los ceretanos, en la Cerdanya.
La concentración de objetos también permite reconstruir parcialmente la tensión que vivieron aquellos soldados. Los materiales apuntan a una ocupación militar temporal y a un episodio de enfrentamiento. La propia distribución espacial de los hallazgos, registrada mediante GPS e incorporada a un sistema de información geográfica (GIS), ha sido fundamental para interpretar el lugar.
La importancia del descubrimiento va más allá de localizar un campamento romano. Según los investigadores, el enfrentamiento de 39 a. C. constituye el último episodio bélico conocido entre los pueblos indígenas de la actual Cataluña y las tropas romanas. Tras la represión, se produjo un abandono generalizado de asentamientos ceretanos y una profunda desarticulación de sus estructuras indígenas.
Así, dos balas de plomo han conseguido conectar un paisaje pirenaico con un episodio de hace más de dos mil años, haciendo coincidir por primera vez las evidencias arqueológicas con el relato de una emboscada que hasta ahora solo conocíamos a través de la historia escrita.

